La despedida de Graciela Dalmas

Por el 2 marzo 2020

Se va una de las mujeres pioneras en la justicia local, quien fuera titular del Juzgado n.° 4 del fuero Penal, Contravencional y de Faltas eligió despedirse reconstruyendo lazos e historias que arrancan con la vuelta de la democracia

Estimadas/os:

En primer lugar quiero agradecer esta oportunidad de despedirme, que me brinda el Lic. Rodrigo Estévez Andrade, del Departamento de Información Judicial.

En este último y formal contacto (descuento que con algunos de ustedes habrá otros menos protocolares), quisiera dejarles en pocas palabras la emoción que siento al cerrar mi gestión  judicial.

Con la asunción el 10 de diciembre de 1983 del Dr. Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación, se pusieron en marcha las instituciones democráticas que habían sido avasalladas por la dictadura militar instaurada en 1976.

La ciudad de Buenos Aires no tenía autonomía, por delegación  gobernaba el intendente, Dr. Julio César Saguier, designado por el Primer Mandatario, quien intervenía en la propuesta de los jueces a designar en este territorio.

A tres meses de estrenada la democracia, en marzo de 1984, asumimos los nuevos jueces del fuero de Faltas. Mi  ciclo como magistrada de la Ciudad se cierra ahora, después de más  de tres décadas en el ejercicio del mismo cargo: jueza de primera instancia. Desde ese entonces hasta ahora fui testigo de todas las etapas fundacionales que impactaron en la ciudad: la nueva democracia, la convención constituyente de 1994, y con ello la autonomía porteña, con la creación de la Jefatura de Gobierno, la Legislatura y el Consejo de la Magistratura, las sucesivas transferencias de competencias penales, y como correlato la implementación de un sistema procesal penal dinámico e innovador con anclaje en la oralidad.

Dios, la vida me ha hecho afortunada. En todos estos años siempre tuve buenas personas a mi lado. Siempre en una gestión (cualquiera sea la actividad), se producen contrapuntos, idas y vueltas, es cierto, pero no tengo recuerdos que me lastimen, salvo la partida de aquellos que quise y quiero, y que llevo en mi memoria y corazón. Ahí va mi recuerdo para el Dr. Carlos Ventureira, camarista del fuero, gran amigo y correligionario; y para Martín Carbajal de León, oficial del juzgado, cuyo prematuro fallecimiento todavía lloro.

Estoy grande (en edad), y hay sangre nueva y capacitada que está en condiciones de hacer mejor que yo la labor que dejo. Estoy muy agradecida a mis Secretarias/os que me acompañaron en este camino, a las empleadas/os y funcionarias/os del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas n.° 4. En especial voy a mencionar solo a uno (una en realidad), lo hago en el entendimiento de que esa mención es de estricta justicia, que nadie puede objetarla. Mi enorme reconocimiento para María Luz Ianieri, prosecretaria administrativa, quien me acompaña desde fines de los años noventa. Fue la empleada y es la funcionaria judicial insustituible. Puntillosa, fiel, siempre presente, eficiente, éstas son sólo algunas de sus virtudes. En ella rindo tributo a los demás.

Gracias por todo.-