La despedida de la justicia porteña al Maestro Julio Maier

Por el 14 julio 2020

El referente del Derecho penal argentino integró el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires desde 1998 hasta 2009

Profundo pesar causó entre los magistrados de ambos fueros porteños, la noticia de la muerte del doctor Julio Bernardo José Maier. El profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires había nacido el 21 de julio de 1939 en la ciudad de Córdoba; allí, en 1963 se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Córdoba. Tras su graduación partió a Alemania Federal para realizar durante dos años un posgrado en Filosofía jurídica, Derecho penal y Derecho procesal penal en la Universidad de Munich como becario. En 1972 se graduó como doctor en Ciencias Sociales por la UNC. En la UBA fue profesor adjunto de Derecho procesal I desde 1972, y accedió a su titularidad en 1982. Ejerció su función como magistrado de primera instancia entre 1973 y 1982. Desde 1985 fue profesor titular de Derecho penal y procesal penal, también en la UBA.

Para muchos de los consultados, se trata de la partida del mejor maestro del Derecho Procesal Penal contemporáneo. Con el correr de las horas comenzaron a llegar distintas impresiones acerca de sus enseñanzas y su conducta, algunos en su condición de confesos admiradores de su obra.

La primera en dialogar con iJudicial fue la expresidenta del Consejo de la Magistratura porteño y titular del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas n.° 3, Carla Cavaliere, quien confesó la profunda tristeza con la que había recibido hoy la noticia. Al respecto, recordó que «integró el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, lo que implicó para este Poder Judicial un honor, y nos dejó sus enseñanzas a través de los muchos fallos en los que intervino». «Su partida significa una gran pérdida para el mundo académico y en particular para el derecho penal y procesal penal», completó. Por último, la magistrada lo recordó en su faz docente y subrayó que «quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos, lo recordamos también como un hombre que te invitaba de manera permanente a la reflexión. Nos seguirá enseñando, a través de sus sentencias y de sus obras», concluyó.

También visiblemente conmovido, el presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, Sergio Delgado, habló también acerca de su partida. «Siempre voy a recordar la última reunión de seminario. Como los integrantes de la Cátedra de Sancinetti habíamos compartido el suyo, por ausencia de nuestro titular, de viaje de estudios por Alemania, nos invitaron», narró. «‘Me dijeron que escribiera de lo que quisiera. Por eso escribí sobre un tema que me gusta’, dijo Maier», el camarista contó lo que sucedió aquel singular día: «La siguiente hora lo escuchamos disertar, con la erudición acostumbrada, pero sobre nuestro folklore. Había escrito una ponencia académica perfecta sobre el tema de su elección. La leyó pausadamente, con su característica tonada cordobesa«. «Me encantó, tanto como sus enseñanzas procesales», completó.

El titular del Juzgado n.º 1 del fuero Penal porteño, Rodolfo Ariza Clerici, sumó asimismo su voz a la despedida. «Con profunda tristeza, despedimos a un verdadero ‘Maestro‘. Todas las palabras resultan insuficientes para calificar su legado. Su pensamiento fue derramado irreparablemente sobre todos los que alguna vez, tuvimos un primer encuentro con su obra faraónica», señaló. «Sus ideas marcaron un antes y un después en la vida de cualquier estudiante que alguna vez tuvo inquietudes acerca de los derechos fundamentales y el castigo. Reconocido, no solo en los ámbitos académicos sino en los foros de Justicia nacional como internacional, marcó desde siempre tendencia, germinando su pensamiento crítico, en quienes hoy, se convirtieron en nuestros Maestros. Su desinteresada honestidad intelectual, marcada por un fino y delicado humor, tan ácido como único, nos deja sus recuerdos, en los que se prolongará su existencia, sobre cada espacio reflexivo que se nos presente», concluyó.

Otro de los que hizo llegar sus impresiones a raíz del deceso, fue el presidente de la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Balbín, quien fuera su alumno en la Facultad de Derecho de la UBA. «Ahí, descubrí uno de los profesores mas agudos e inteligentes», recordó. «Nos cruzamos muchas otras veces y no solo en los espacios académicos, sino en otros contextos mas informales. Compartí viajes con el Dr. Maier y ahí descubrí sus rasgos mas importantes: su sencillez, su afectuosidad y su humanidad«, caracterizó. «Fue un privilegio conocer a Julio Maier», completó el camarista y docente universitario.

Por último, el consejero y titular del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas n.° 6, Gonzalo Rua, indicó en diálogo con iJudicial que «sus enseñanzas marcaron una generación y es, sin duda, uno de los juristas penales más influyentes de la región». «Tuvo una incansable vida como docente y magistrado. Generoso como pocos, con una notable rigurosidad académica y un marcado sentido de justicia, su pensamiento formó a varias generaciones», agregó. «Con la vuelta a la democracia, sus ideas y su obra fueron herramientas indispensables para conformar las bases de una nueva justicia penal republicana en toda Latinoamérica«, recordó. Además, subrayó que «fue fundador del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), desde donde, a través de sus enseñanzas, se procuró transformar la justicia inquisitiva por entonces imperante en estas tierras». Y finalmente, destacó que «el Poder Judicial de la Ciudad tuvo el honor de contar con su presencia como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, donde sentó precedentes que marcaron el rumbo de esta novel justicia».-