Elecciones 26/4: Nuestra gran victoria

Por el 27 de abril de 2015
Conforme a lo dispuesto por el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires en la Acordada Electora 12 de 2015 que instrumentó  «las medidas necesarias para que aquellas personas registradas en el padrón electoral de la Ciudad que se encuentran privadas de libertad y que no están inhabilitadas como consecuencia de lo establecido en el art. 12 el Código Penal, puedan ejercer su derecho a votar si reúnen las demás condiciones exigidas por la legislación electoral (estar inscriptos en el padrón, contar con el documento exigido para sufragar, etcétera)», el domingo 26 de abril se desplegó un operativo en diversos centros penitenciarios que contaron con la participación de empleados, funcionarios y magistrados del Poder Judicial local. En este marco, el titular del juzgado N° 13 en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad, Guillermo Scheibler, cumplió el rol de delegado electoral en la mesa dispuesta en el penal de Marcos Paz.

Compartimos el texto publicado por el magistrado porteño en su cuenta de Facebook en el que realiza una breve reflexión de la jornada en la cual electores porteños privados de su libertad ejercieron su derecho al voto.

 

Elecciones 26/4: Nuestra gran victoria

Hoy, en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, tuve mi segundo encuentro face to face con protagonistas del horror. A diferencia del primero (en 1988, durante mi forzado paso por la Infantería de Marina, con un Alfredo Astiz libre y superior jerárquico), éste pude vivirlo tranquilo, sin el velado y gélido terror de aquél. «De local» y no «de visitante».

Entre otros «nenes», vinieron a votar hoy a mi mesa Jorge Radice y Jorge Luis Magnacco. Asesinos, violadores, secuestradores y torturadores de la ESMA. Llegaron en fila, conducidos por personal del Servicio Penitenciario Federal en su calidad de detenidos. Criminales condenados cumpliendo la pena que les impuso el Poder Judicial de la República en procesos en los que gozaron de las garantías de defensa constitucionales.

Ellos, los que no respetaron los derechos más elementales, ejercieron su derecho a voto en su lugar de detención.  Ellos, que fueron los dueños de la vida y la muerte, que violaron, mataron, torturaron, denigraron hasta el límite de lo imaginable, participaron del acto electoral sin sufrir un insulto -siquiera susurrado-, una torva mirada, un asomo de reproche, venganza o represalia.

Quizás sea su peor derrota
Quizás sea, como símbolo, «Nuestra Gran Victoria» de este día.