«El derecho ambiental pasó a la prehistoria, hoy el enfoque es el derecho del desarrollo sustentable»

Por el 2 septiembre 2015
Con esta afirmación el juez Jorge Franza, presidente de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, inició su exposición en el II Congreso Mundial de Justicia Constitucional en la cual analizó la Encíclica Papal «Laudato Si» desde la visión del derecho. «Francisco  toma el principio precautorio como un principio para protección de los débiles», sostuvo.

 

Con la Encíclica Papal «Laudato Si» como eje de análisis, el juez porteño Jorge Franza, presidente de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas y especialista en Derecho Ambiental, participó del II Congreso Mundial de Justicia Constitucional celebrado en la Ciudad de Buenos Aires del 25 al 28 de agosto, como integrante de un panel de expositores en el cual se abordaron «Alcances y retrocesos del derecho ambiental» y el «Principio de no regresión en el Derecho Ambiental».

«La idea  es ver  como esta Encíclica Papal, que surge el 24 de mayo de este año, se vincula con las cuestiones ambientales del derecho del desarrollo sustentable. Y digo derecho del desarrollo sustentable porque desde el 92′ -a partir de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro y su declaración sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo- el derecho ambiental pasó a la prehistoria, y hoy, el nuevo enfoque es hablar del tema social, del tema económico y del tema ecológico, y no únicamente el tema de la contaminación«, afirmó Jorge Franza al iniciar su disertación.

Tras recordar a San Francisco de Asís quien consideraba a «nuestra casa común como una madre bella que nos acoge en sus brazos, o una hermana con la que compartimos la existencia, y esta hermana clama por el daño que le provocamos por el uso irresponsable», el camarista porteño mencionó la postura del Papa Francisco quien en su encíclica «nos plantea que no se trata sólo de mitigar los desastres del cambio climático sino que la tierra, nuestra casa, no se trasforme en un enorme depósito de inmundicias”, y citó al Patriarca Bartolomé quien sostuvo que “las conductas que afecten la creación, o sea, que destruyan la biodiversidad, que degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, estas conductas son pecados”.

«Francisco aborda la problemática ecológica a través de una óptica original, la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, planteando el tema de la sustentabilidad social con la convicción de que todo está conectado«, señaló el magistrado planteando «la interjurisdiccionalidad» en materia ambiental, y destacando entre los argumentos de la Encíclica Papal que «el deterioro del ambiente y de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta y, todo es consecuencia de haber puesto al hombre como centro de todo siendo una crítica al excesivo antropocentrismo».

«Por otra parte destaca que los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial donde prima una especulación y una búsqueda de la recta financiera que tiende a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad y el medio ambiente. Asi se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas», agregó.

Haciendo referencia al viaje del Papa Francisco a Río de Janeiro en donde el Sumo Pontífice establece «el principio general de pensar globalmente y actuar localmente», Franza comentó que hay dos enfoques a tener en cuenta: el internacional y el nacional. «En el ámbito internacional hace falta un compromiso, desarrollar una verdadera ética de las relaciones internacionales para poder hacer frente a varios temas como los desequilibrios comerciales y la deuda externa y ecológica denunciado por la Encíclica. En el enfoque nacional podemos hacer mucho, como modificación del consumo, el desarrollo de una  economía de residuos y reciclajes, el mejoramiento agrícola de las regiones más pobres, mediante inversiones e infraestructuras locales, la mejor organización del mercado nacional o local , el sistema de riego, el desarrollo de técnicas agrícolas sostenibles, en la promoción de un modelo circular de producción, en una clara respuesta al desperdicio de alimentos y en la aceleración  de una transición energética», señaló el juez, aunque reconoció que «hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para que no sean afectados sus proyectos«.

Promediando su exposición, Franza se refirió a la presencia de dos principios del derecho en materia ambiental y su presencia en la Encíclica Papal: el principio precautorio (el punto 15 de la Declaración de Río Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo establece que «con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades» y «cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente»), y el principio de no regresión (que la normativa y la jurisprudencia ambiental  no deberían ser revisadas si esto implicare retroceder respecto a los niveles de protección alcanzados con anterioridad, para evitar la supresión normativa o la reducción de sus exigencias por intereses contrarios que no logren demostrar ser jurídicamente superiores al interés público ambiental, ya que en muchas ocasiones, dichas regresiones pueden llegar a tener como consecuencias daños ambientales irreversibles o de difícil reparación).

«La Encíclica Laudato Si toma el principio precautorio y también hace implícitamente una vinculación con el principio de no regresión«, afirmó el juez porteño. «Francisco toma el principio precautorio como un principio para protección de los débiles que disponen de pocos medios para defenderse y para adoptar pruebas irrefutables«, remarcó.

En relación al principio de no regresión presente en el texto Papal, el magistrado señaló que «con el objeto de despejar cualquier duda de la imposibilidad de regresar sobre los pasos de los caminos ya transitados, en párrafo 181 dice ‘es indispensable la continuidad’ porque no se puede modificar las políticas relacionadas con el cambio climático«.

«En conclusión el cuidado de la tierra de la cual somos parte es vital para nuestra existencia, más allá de diversas formas de religiosidad y espiritualidad. ‘Laudato Si ‘sintetiza de manera certera y justa la visión de la iglesia y la voz de distintos papas sobre la ecología realizando una crítica a las pautas de consumo actuales«, subrayó Franza, señalando que Francisco escribió la Encíclica como respuesta al fracaso de la Cumbre Río + 20, ponderando la Cumbre de la Tierra de Río 92 y de cara a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 que se desarrollará en Francia entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre. «Este documento está pensado para hacer una crítica a la no resolución de conflicto por parte de países del norte«, sostuvo el camarista porteño.

Por último Jorge Franza enumeró los principios del derecho del desarrollo sustentable que fueron contemplados por el Papa Francisco, como «el principio de ‘progresividad‘, el principio ‘pro hómine‘, el principio ‘proambiente, ‘provida‘, ‘igualdad‘, ‘intergeneracional‘, el de la ‘responsabilidad común pero diferenciada’, el de ‘reparación de daño’, ‘publicidad‘, ‘extraterritorialidad‘, el requisito de la ley para el desarrollo sustentable, el principio de la ‘soberanía de los estados sobre sus recursos y el ambiente‘, el principio de ‘solidaridad‘ que es fundamental, el principio de ‘precaución‘, de ‘prevención‘, de ‘conservación‘, de ‘participación pública’, de ‘acceso a la información ambiental‘, y como termina la Encíclica el principio de ‘educación ambiental‘».

«Estos son los pilares que determinan un desarrollo sustentable, rentable, eficiente, eficaz, con una justicia pro ambiental y una legislación que aplique progresivamente la ley y que impida la regresión«, finalizó.

Jorge Franza