Proyecto piloto para acercar la justicia a los vecinos de La Boca

Por el 2 octubre 2015
En el marco de las I Jornadas Internacionales de Justicia Penal Juvenil desarrolladas días atrás en la Facultad de Derecho de la UBA, los camaristas del fuero Penal, Contravencional y de Faltas Fernando Bosch y Marcela de Langhe expusieron sobre el proyecto piloto  para la puesta en marcha de un “Centro Comunal de Justicia» en el barrio de La Boca. La iniciativa propone implementar un tribunal multicompetencia para el abordaje integral de cada caso, en pos de la resolución y prevención de los problemas que afectan a la comunidad local en materia de seguridad y delincuencia.

 

Los jueces integrantes de la Sala II de la Cámara en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad, Marcela de Langhe y Fernando Bosch, participaron de las I Jornadas Internacionales de Justicia Penal Juvenil «Buenas Prácticas para una Justicia Especializada» que se celebraron el 24 y 25 de septiembre en la Facultad de Derecho de la UBA. Durante la segunda jornada, los camaristas porteños expusieron conjuntamente sobre “Innovación Judicial y Resolución de conflictos” describiendo el proyecto sobre el desarrollo del “Centro Comunal de Justicia La Boca”.

Luego de agradecer a la Oficina de Apoyo de la Justicia Penal Juvenil del Consejo de la Magistratura de la Ciudad y a la Asociación Argentina de Magistrados, Funcionarios y Profesionales de la Justicia de Niñez, Adolescencia y Familia, organizadores del evento, y a los asistentes, el juez Bosch comenzó su exposición mencionando el convenio específico suscripto entre el Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires y el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño, en marzo de 2015, en el cual se señala que el proyecto consiste en la creación de  «un Centro Comunitario de Justicia multicompetencia, que constituya una nueva forma de gestión de los conflictos y de abordaje de algunos de los problemas de la comunidad local, con la finalidad de reducir el delito y el encarcelamiento, disminuir la tasa de reingreso de infractores al sistema judicial, aumentar la confianza de la comunidad en la actuación de la administración de justicia y mejorar la seguridad«. El magistrado destacó que para la implementación de la iniciativa también se contó con la adhesión del Ministerio Público Fiscal, la Defensa y la Asesoría Tutelar.

«El Centro Comunal se integrará con un Juez en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires, que ostente también la competencia en materia penal juvenil. También con un Juez de Familia, originario del Poder Judicial de la Nación, lo cual permitirá adoptar decisiones que exceden de la competencia penal local, pero necesarias para resolver conflictos que se vinculan con problemáticas de índole familiar, con la posibilidad de adoptar incluso medidas cautelares que el juez penal no podría decidir. Participarán además Fiscales, Defensores y Asesores Tutelares. Como auxiliares de la justicia, serán parte componedores, mediadores, facilitadores grupales, psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, servicios sociales, y comuneros”, explicó Bosch.

Y agregó: «Se conformará como un tribunal multicompetencia que encarna un nuevo abordaje focalizado en la resolución de los problemas que afectan a la comunidad local en materia de seguridad y delincuencia, a los fines de mejorar la calidad de vida de los vecinos en tales rubros”.

Refiriéndose a la competencia del Centro, el camarista explico que “en él se atenderán casos penales y contravencionales de bajo nivel y otros conflictos que involucran a los vecinos del barrio, tales como problemáticas de índole familiar que incluyen violencia o adicciones que, de acuerdo con la operatividad del sistema judicial vigente, serían en su mayoría derivados a varios tribunales distintos, civiles, de familia, penales, que se ven imposibilitados de articular una respuesta integral al problema que logre una solución satisfactoria y sustentable”. En este sentido, se aclaró que por tratarse de un programa piloto, en un primer momento la competencia será acotada, y siempre dentro de los delitos transferidos al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

Seguidamente Bosch enumeró  los principios constitutivos del Centro Comunal, colocando en primer lugar a la información, es decir “contar con más y mejor calidad de información sobre la persona en conflicto con la ley y sobre el contexto en el que se produce el evento”; en segundo lugar mencionó el compromiso de la comunidad, ya que “los vecinos poseen un rol de importancia en la tarea de identificación, priorización y solución de los conflictos locales», y «este compromiso comunitario mejora la confianza hacia el sistema de justicia, lo que, al reforzar su legitimidad, favorece el cumplimiento de la ley”. En tercer lugar ubicó al principio de cooperación y articulación, toda vez que el Centro Comunal Judicial “se encuentra en una posición ideal para lograr la participación de un gran número de personas, agencias, organismos públicos, programas de asistencia social, organizaciones comunitarias, barriales, deportivas, etc., en un esfuerzo conjunto para mejorar la seguridad pública, articulando una comunicación interagencial que potencie las posibilidades de resolver los problemas locales, sumando el conocimiento y la experiencia de cada una de ellas en un objetivo común”. El cuarto principio mencionado por Bosch fue el de una justicia personalizada, expresando que “el abordaje del Centro Comunal de Justicia sintetiza punición o corrección y asistencia, adoptando decisiones ajustadas a la medida del caso analizado y haciendo foco en la comunidad en general, a través del trabajo comunitario, la restitución, la reparación, el tratamiento, los programas de educación, etc.”. Por último, se refirió a la rendición de cuentas, para lo cual el Centro “intentará transmitir un mensaje en el sentido de que aún los delitos menores causan un impacto en la seguridad de la comunidad y de que hay consecuencias para quien viola la ley, por lo que el infractor debe rendir cuentas por su conducta, a través de talleres, servicios o trabajos comunitarios en sus distintas formas”.

Durante la exposición se resaltaron los objetivos del proyecto, entre los que se destaca facilitar el acceso a la justicia y mejorar la asistencia a las víctimas, a través de la gratuidad, proximidad, inmediatez y resolución rápida de los conflictos; flexibilizar los procedimientos por medio de la desformalización, las audiencias orales y el desarrollo de un sistema amigable y eficiente; lograr el apoyo y el compromiso de la comunidad con la iniciativa para garantizar el éxito de su gestión; trabajar con la comunidad en la prevención de los ilícitos, evitando de esa forma que los casos tramiten en el sistema judicial tradicional; solucionar los problemas de la comunidad antes de que se generen propiamente los conflictos; y mejorar las tasas de cumplimiento de las soluciones alternativas implementadas.

Tras la descripción del proyecto efectuado por el magistrado, la camarista Marcela De Langhe destacó que la iniciativa contempla la importancia de contar con un proceso judicial democrático. “Un proceso democrático es aquel que mira a la víctima y al barrio donde está la víctima. Un proceso democrático es aquel que mira al infractor, al hombre, pero también a sus circunstancias”, remarcó la jueza.

«Buscamos un nuevo concepto de justicia, una justicia que hacemos entre todos, donde no se silencia a nadie, donde se atiende a la víctima y al infractor en igualdad de condiciones, una justicia que mire integralmente el caso”, concluyó De Langhe.

El Centro Comunal Judicial tiene previsto instalarse en el barrio de La Boca en Avenida Pedro de Mendoza 2689/2691.