Humanización del encierro: conforman un equipo interdisciplinario ad hoc

Por el 29 mayo 2015
Este martes 26 de mayo se celebró una mesa de diálogo convocada por la jueza Natalia Marcela Molina para trabajar sobre el encierro que transita un interno alojado en el Servicio Penitenciario Federal II de Marcos Paz desde la óptica de la humanización  del tratamiento penitenciario. La creación de un equipo conformado por dos mediadoras, la titular del Patronato de Liberados quien propuso la intervención de un psicólogo y un sacerdote católico se funda principalmente en las Reglas Mínimas para el Tratamiento de Reclusos de las Naciones Unidas en vista a mitigar los conflictos intramuros, optimizar sus lazos familiares y coadyuvar a su posterior reinserción social.

 

La jueza subrogante del Juzgado en lo Penal, Contravencional y Faltas N° 10, Natalia Marcela Molina, encabezó este martes 26 de mayo la reunión de un equipo interdisciplinario convocado por la magistrada para integrar una mesa de diálogo a los fines de “trazar una línea de acción concreta ajustada al caso y respetuosa de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de Reclusos de las Naciones Unidas”  en pos de los derechos  y garantías constitucionales de un joven que se encuentra alojado en el complejo penitenciario de Marcos Paz, y con una condena de cuatro años de prisión recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de esta ciudad.

La conformación de una mesa de diálogo fue dispuesta por la jueza porteña en una resolución dictada el pasado 23 de abril en la cual, tras señalar los principales puntos de la causa (condena de primera instancia a dos años de prisión, modificación de la sentencia por parte de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas, imponiendo la pena de cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento, y un recurso extraordinario interpuesto ante el TSJ) y dentro del marco normativo nacional e internacional, delimitado por la Ley 24660, las Reglas mínimas para el Tratamiento de Reclusos de las Naciones Unidas y la interpretación que de tales efectuó la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Ante el informe psicosocial efectuado por el Patronato de Liberados, y asumiendo «el control judicial sobre la ejecución de la pena privativa de libertad garantizando el cumplimiento de los derechos constitucionales, ya sea a través de su aplicación directa o bien a través del control sobre la actividad penitenciaria», la magistrada convocó a un equipo interdisciplinario a fin de que sea efectivo el principio que establece que la pena privativa de la libertad tiene como fin la reinserción social.

En los fundamentos de la resolución conformación de la mesa de diálogo, la jueza destacó lo establecido en las «Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos de las Naciones Unidas” y afirmó que «se debe tratar con humanidad a los reclusos, existiendo maneras preventivas para mitigar los conflictos intramuros, como por ejemplo, se puede recurrir a la figura de un mediador para afianzar y optimizar el diálogo entre el recluso y la autoridad y entre el recluso y sus compañeros de pabellón; es decir, el diálogo como herramienta de pacificación«.

«Esto tiene que ver con humanizar el ámbito carcelario, hoy día tan distante a lo que debería representar una correcta convivencia intramuros«, subrayó la magistrada en su resolución, remarcando como fin de la conformación del equipo interdisciplinario «intentar mejorar el diálogo tanto respecto de su familia como así también respecto de las autoridades penitenciarias y los demás internos, en miras a fortalecer su proyecto de vida, afianzar sus vínculos familiares, más allá de la situación de encierro, y su futura reinserción social”.

De acuerdo a lo dispuesto por la magistrada, el pasado martes a las 11 se congregó el equipo compuesto por profesionales del Cuerpo de Abogados Mediadores del Centro de Mediación y Métodos Alternativos de Abordaje y Solución de Conflictos del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, quienes tendrán la función de elaborar temáticas para poder mejorar el diálogo  con los demás internos y con las autoridades penitenciarias y de intervenir frente a futuros conflictos que se susciten durante la situación de encierro del condenado; la Directora del Patronato de Liberados, quien tendrá la función de asistencia en todos los aspectos relacionados con los vínculos familiares del encartado y su documentación penal, realizar visitas periódicas de acompañamiento y temáticas que le permitan optimizar el diálogo entre el detenido y su familia;  y un sacerdote de la religión Católica, quien deberá fomentar su posterior integración en la sociedad.

Allí el joven alojado en la unidad penitenciaria de Marcos Paz se entrevistó con la jueza porteña, quien le hizo saber los motivos y los objetivos de la conformación del equipo interdisciplinario y le dio la palabra; como así también posteriormente se desarrolló la mesa de diálogo mediante la modalidad de entrevistas individuales entre cada uno de los integrantes del equipo y el joven quien entre otras cosas, remarcó su voluntad de ser asistido espiritualmente por un párroco de la Iglesia Católica a quien, a su vez, solicitó que lo visite todos los días. Todo lo cual fue llevado a cabo en presencia de la defensa oficial.

En este programa dinámico de  humanización del encierro, resta por el momento una nueva resolución que indique el camino a seguir sobre las sugerencias primarias efectuadas por el equipo disciplinario, lo cual acontecerá en los días venideros.

Este ha sido solo el comienzo del cambio de política penitenciaria que de conformidad con la resolución nº 161/2009 del Consejo de la Magistratura de esta ciudad – mediante la cual se aprobó el Documento Marco “Principios y Líneas de Acción Necesarias para el Diseño de una Política Penitenciaria para la Ciudad de Buenos Aires”-, es necesario implementar de cara a una indispensable   justicia de ejecución de la ciudad que responda a su propia fisonomía.