Con un formato híbrido y cerca de 200 participantes del fuero PPJCyF, el Director General de Supervisión Legal, de Gestión y Calidad Institucional, Miguel Gliksberg, llevó Adelante una capacitación sobre Política y Objetivos de Calidad
El encuentro se realizó con un formato híbrido y cerca de 200 participantes del fuero PPJCyF. y contó con la participación del presidente de la Cámara de Casación y Apelaciones en lo Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas, el Dr. Javier Bujan y la presencia del titular del juzgado Nº 18, Dr. Ricardo Baldomar e integrantes del fuero. Forman parte del proceso de aplicación 20 de los 31 Juzgados de Primera Instancia, 2 de las 4 Salas de Cámara, la Secretaría de Infancias y Adolescencias, la Dirección de Diligenciamientos y la Secretaría General trabajan colaborativa en la construcción de un Sistema Único de Gestión de Calidad para el fuero Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas.
En forma introductoria, el Dr. Bujan expresó: «Creo que el desafío está en pensar siempre en lo humano, quien esta atrás del expediente y quien está en el juzgado y trabaja todos lo días. Lo primero que nos invitan estos procesos es a pensar ¿para quién trabajamos? Entonces trabajamos para la gente«.
«Estamos trabajando para la sociedad, para el ciudadano. Somos un Poder del Estado, entonces lo primero que tenemos que pensar es que todo lo que hacemos tiene que ser medible, observable y transparente. Entonces es nuestra obligación como Poder del Estado demostrarles a los ciudadanos qué hacemos todos los días porque ahí esta donde reside nuestra legitimidad«, resaltó el presidente de la Cámara.
El magistrado resaltó que: «El éxito de un juzgado no esta solo en que el juez falle, sino que esta en lo que el Secretario coordina, lo que el Pro Secretario ayuda, que todos trabajen bien y fundamentalmente el trabajador de la mesa de entradas que es la cara del juzgado. Entonces ¿eso qué implica?: trabajo en equipo«.
«Es muy importante, no solo estamos pensando en que nos tenemos que capacitar técnicamente sino además con determinadas perspectivas«, subrayó el juez. Y concluyó agradeciendo a los «jueces por el compromiso de decir: ‘mi juzgado viene a esta prueba’ y no por una imposición sino porque eligieron tener una mejor calidad del servicio de justicia«.
Luego, Gliksberg agradeció el apoyo de la Presidenta del Consejo de la Magistratura, Isabella Karina Leguizamon, la Secretaria de Administración General y Presupuesto, Dra. Genoveva Ferrero, y al Dr. Bujan por el apoyo y la confianza para llevar adelante este hito colectivo en el Poder Judicial que refuerza la autonomía de la Ciudad y promueve un sistema de administración de justiciar más transparente, accesible, eficiente y sensible.
La disertación comenzó con una serie de fotografías parte de la muestra «Expuesto al Tiempo: Paisajes Marinos de Hiroshi Sugimoto» exhibida actualmente en el Museo de Arte Parrish en Nueva York y la frase del artista japonés: “Misterio de misterios: el agua y el aire están ahí, ante nosotros, en el mar. Cada vez que contemplo el mar, siento una reconfortante sensación de seguridad, como si visitara mi hogar ancestral; me embarco en un viaje de observación”. Explicó Gliksberg que «Esta imagen no cuenta una historia. Siempre es el mismo horizonte, y sin embargo nunca es exactamente igual. La calidad institucional funciona de un modo parecido. No interviene en la decisión judicial ni en su contenido. Su función es más simple y más modesta: ordenar el entorno, estabilizar los procesos y reducir el ruido operativo que distrae de la tarea jurisdiccional. Cuando la gestión funciona, el juez no la nota. Y eso, en términos de calidad, es probablemente el mejor resultado posible».
Así pues, se propuso pensar la calidad institucional como una herramienta para ordenar lo que rodea a la decisión judicial para que los/as jueces/zas puedan concentrarse en lo esencial.
Entonces, Gliksberg indicó que la Norma ISO 9001:2015 es el estándar internacional más reconocido en gestión y es aplicable a cualquier organización, incluso órganos judiciales. Enfoca la gestión en la satisfacción de las personas, la estandarización y control de procesos, la gestión basada en riesgos y oportunidades y la toma de decisiones basadas en evidencia. Esto genera beneficios concretos: claridad y trazabilidad de todos los procedimientos judiciales y administrativos; reducción de errores, demoras y duplicidad de tareas, transparencia en la atención a la ciudadanía y manejo de expedientes, registro y control de indicadores de gestión, evidencia objetiva para auditorías y revisiones, cultura organizacional orientada a resultados y mejora continua.
Luego mencionó que la creación de un Sistema de Gestión de Calidad (SGC) en el fuero Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas es un modelo para hacer más eficiente, accesible y confiable a la justicia, un modo de integrar horizontal y verticalmente todo el fuero a través de la gestión, una forma de estandarizar procesos y una herramienta para medir lo que hacemos. El SGC para el Fuero PPJCyF se integra con los SGC ya diseñados y certificados en los Juzgados PCyF Nros. 4, 10 y 20.
Así, Gliksberg llegó a la Política de Calidad y la promesa de Valor Algunos Ejes de la Gestión de Calidad con eje en la transparencia y ciudadanía activa, facilitar el acceso a (la) Justicia, la convivencia en diversidad y el conocimiento y gestión de la calidad. En este punto, mostró la obra 4900 Farben del artista alemán Gerhard Richter que forma parte de la Retrospectiva en Fondation Louis Vuitton (París) que se expone hasta el 2 de marzo de 2026. “Sugimoto habla de calma, de horizonte, de parámetros constantes. Richter introduce tensión entre orden y caos: superficies veladas, abstracciones que parecen memoria en proceso o hechos no resueltos. Esa tensión evoca lo incierto, lo múltiple y las sombras de la verdad sin imágenes explícitas de violencia ni dramatismos narrativos”, argumentó Gliksberg.
Y agregó «Si la serie de Sugimoto nos sitúa frente a un horizonte —una condición de estabilidad, de entorno—, esta obra de Richter nos confronta con otra dimensión: la incertidumbre, la densidad de la evidencia y el desafío de interpretar lo que, a simple vista, parece inasible. Richter no ofrece una historia clara, ni una figura definida. Nos coloca frente a capas superpuestas, a huellas de tiempo y memoria. Esa tensión entre lo legible y lo oscuro tiene un paralelo muy directo con la función judicial penal: cuando un expediente llega a una sala, no siempre está claro cuál fue la trayectoria, qué piedras hay bajo la superficie, qué experiencias y voces quedaron fuera del expediente. La calidad institucional ordena procesos —como en Sugimoto— y también habilita procedimientos que permitan enfrentar la complejidad sin perder rigor ni legitimidad».
A partir de allí, la capacitación se enfocó a la Política de Calidad como una herramienta para reforzar nuestra cultura organizacional basada en la calidad institucional que enumera un Conjunto de 10 Compromisos Estratégicos y su puesta en práctica en términos de objetivos y metas.
Como cierre, Gliksberg eligió poner en pantalla el Museo Peluche de Ad Minoliti expuesto en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires e invito a pensar en la obra de la artista argentina -una de las voces más originales del arte argentino contemporáneo, cuya práctica ha sido presentada en importantes muestras y museos internacionales-, como una forma de cuestionar y resignificar nuestra mirada sobre el mundo y las estructuras que lo sostienen.
«Así como Minoliti transforma el museo en un espacio de juego y reflexión, donde cada color y figura cuestiona las normas que damos por sentadas, la calidad institucional también es una construcción que desborda los límites de lo funcional y lo burocrático. Empezamos por corregir errores y medir con indicadores, pero más profundamente buscamos repensar nuestras instituciones como espacios vivos, sensibles y plurales, capaces de albergar diversidad, ecos de futuro y sostenibilidad. Lo que parece frágil, tierno o lúdico no es accesorio, es esencial. En reinvención de las prácticas y de nosotros mismos como agentes de cambio, encontramos el sentido más profundo de la transformación«, concluyó Gliksberg.







